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En la anterior crónica hablaba de yaks y de los extras a pagar por los diez yaks que nos corresponden de la agencia. Me temo que el de los yakeros es otro tema en el que merece reparar. No tengo la menor duda de que ellos sabían que sería difícil poder atravesar con los animales el tramo del campo intermedio al campo avanzado. Es por este motivo que el primer día sólo caminaron tres horas a ritmo de paso de burro, por lo cargados que estaban. De este punto pretendían llegar al campo base avanzado, algo imposible, teniendo en cuenta la distancia y enorme altitud que debían salvar.
Finalmente nos encontramos en el campo base intermedio como si fuera el base principal. Los yakeros, tras descargar los animales, no quisieron ni esperar a la mañana siguiente, con el pretexto de que no tenían hierba.
Lo bueno de cualquier situación, que aparentemente se presenta como desgraciada o nada aconsejable, es tener la capacidad de darle la vuelta y hacerla incluso favorable. Este inconveniente habría bastado para poner en jaque a cualquier expedición que hubiera pretendido escalar el Everest por la cara norte clásica en esta temporada. Si yo hubiera elegido escalar la norte clásica, no lo habría intentado en estas fechas porque se sabe que hay más nieve, lo cual incrementa el trabajo de abrir huella y el peligro de aludes, amén del consabido inconveniente para que los yaks puedan llegar a ese campo avanzado.
Con este cambio, y viendo que en la montaña sólo estamos nosotros, en la primera incursión que hemos hecho Txingu y yo nos hemos encontrado con las enormes posibilidades que presentan las montañas hermanas pequeñas del Everest, algunas de las cuales sobrepasan los 7000 metros. Es el caso del Pico Changtse, de 7583 m, al cual pretendemos encaminarnos en la fase de aclimatación.
¿Qué mejor opción que ver nuestro objetivo desde otros picos y salirse de las convencionales vistas que te regala el Everest cuando estás en él? Ayer dejamos una tienda con equipo a una altura de 5900 m en un paréntesis de buen tiempo que nos obsequió el clima después de comer. Antes del anochecer estábamos de vuelta. Y hoy volveremos a llevar algo más de material para, desde este punto, ascender al Changtse.
Publicado el 22/08/2010 por Alberto Zerain.
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