Tardes bajo el monte Aratz
Otro año más Iduia, un pequeño barrio de Araia, nos ha recibido como cada año para darnos cita a cuantos hemos querido disfrutar de una tarde de deporte, chavalería y momentos entrañables junto con viejas caras conocidas y grandes amigos. Grandes amigos sí, pero en cuanto se da la salida a la carrera de 7,5 km. a las 17,00 horas, nadie cede el paso por ceder al que viene bufando por atrás. El que quiere cruzar la meta dignamente se lo tiene que sudar porque la prueba es tan importante para cada uno de los que nos reunimos que cualquiera diría que algún premio millonario nos espera tras cruzar la meta. Millonario quizás no pero milenario sí, si no que partan el queso de Idiazabal o hagan una tortilla con las patatas de la llanada que sólo el primero clasificado tiene el honor de recibir. Además de la carrera a pie el que se apunta a la prueba de bici porque con los 7,5 km. recién se le acaban de abrir los pulmones, ya pasa a otro listón, el del duatlón, y al primero y la primera, cómo no, en la meta le espera el aplauso del público y la patatada. Para finalizar la prueba, la carrera de los txikis va tomando tanto arraigo y es de suponer que en un futuro cercano podamos ver a grandes campeones que seguramente optarán a premios con más glamur que la rica patata o el queso de oveja latxa. Mucho tendrán que sudar todavía, me temo.
Después de la entrega de premios nos esperan en las mesas del jardín las viandas y la bebida que cada uno buenamente se ha encargado de traer. Es entonces cuando se pasa el ratico entrañable con la gente que ha acudido a la cita un año más. Algunos es la primera vez que vienen, seguramente atraídos por el boca a boca y se nota porque no paran de moverla engullendo a diestro y siniestro los ricos y variados bocados que con tanto mimo se han preparado para la ocasión.
Este año el frío reinante también abría la boca y nos mordía a cada uno de los presentes con apetito voraz.
En definitiva, las fiestas de este barrio son un buen reclamo para animar a aquéllos que por timidez o miedo a las pruebas deportivas de alto nivel y compromiso se queden sin dar ese paso para acudir a la cita. No importa que no se sea profesional, el caso es participar y si llegas a la meta seguro que un aplauso recibirás.
Pronto tendré las clasificaciones y quizás podamos hablar de algún nuevo récor, aunque sea el de botellas vacías tras la merienda. Un saludo a todos los que han tomado parte en esta fiesta.



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